¿A dónde voy?
¿Por qué me pasa lo que me pasa?
¿Estóy Realmente yendo a dónde quiero?
Esas dudas que inundan nuestra cabeza, nos quitan el sueño e incluso nos deja absortos en los momentos más inimaginables de nuestras vidas, a simple vista parece un problema, pero cuando te empiezas a cuestionar tu propia existencia, eso significa que has dado un paso adelante para descubrirte a ti mismo.
Antes hay que perderse para poder encontrarse.
He de decir que, tras mucho pensar y reflexionar sobre el porqué nos pasan determinadas cosas a cada uno de nosotros, estamos destinados a hacer algo importante, nuestro futuro no esta escrito, esta siendo moldeado por nuestras acciones del día a día, y, aunque no lo creas, cada gesto amable, cada regalo y cada caricia puede cambiar tu futuro y el de muchas personas de tan infinitas maneras que no podríamos ni imaginarlas.
Como me gusta decir: No sólo mires, observa.
Observa como una sonrisa puede cambiarle el día a una persona, tienes mucho más poder del que imaginas, sólo tienes que darte cuenta.
En el fondo de tu alma sabes a donde vas, sabes quien eres y sabes que quieres, pero a la vez no lo sabes, es como una caja fuerte de la cual no tienes la llave y algún día, cuando por azar del destino encuentres esa llave, sólo tú sabrás si la sigues necesitando o no.
Más allá de la noche que me cubre negra como el abismo insondable,
doy gracias a los dioses que pudieran existir
por mi alma invicta.
En las azarosas garras de las circunstancias
nunca me he lamentado ni he pestañeado.
Sometido a los golpes del destino
mi cabeza está ensangrentada, pero erguida.
Más allá de este lugar de cólera y lágrimas
donde yace el Horror de la Sombra,
la amenaza de los años
me encuentra, y me encontrará, sin miedo.
No importa cuán estrecho sea el portal,
cuán cargada de castigos la sentencia,
soy el amo de mi destino:
soy el capitán de mi alma.
doy gracias a los dioses que pudieran existir
por mi alma invicta.
En las azarosas garras de las circunstancias
nunca me he lamentado ni he pestañeado.
Sometido a los golpes del destino
mi cabeza está ensangrentada, pero erguida.
Más allá de este lugar de cólera y lágrimas
donde yace el Horror de la Sombra,
la amenaza de los años
me encuentra, y me encontrará, sin miedo.
No importa cuán estrecho sea el portal,
cuán cargada de castigos la sentencia,
soy el amo de mi destino:
soy el capitán de mi alma.
-Nelson Mandela